INFORME AL CONGRESO PROVINCIAL DEL MODERADOR PROVINCIAL DE EVANGELIZACIÓN MISIONAL
2003 – 2006

Secciones:

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I - INTRODUCCIÓN

Francisco vivió católicamente el Evangelio y lo expresó de manera sublime en la vivencia de la vocación misionera y así lo hemos querido vivir hasta ahora sus seguidores. Todo porque el Evangelio fue para Él su vida y su misión, y así entendió la vida de la fraternidad: “observar el santo Evangelio al pie de la letra, sin glosa”. Él quiso para todos sus hermanos y hermanas desde el comienzo que, junto con la vivencia del carisma propio, fueran ante todo, misioneros, dándonos ejemplo con su propia vida.

Y así hemos de seguir. Estamos invitados a ser testigos del Dios vivo en el mundo. Este es el proyecto que Francisco y la Iglesia nos confían: “Alabadlo, porque es bueno y enaltecedlo en vuestras obras; pues para esto os ha enviado al mundo entero, para que de palabra y de obra déis testimonio de su voz y hagáis saber a todos que no hay otro omnipotente sino él” (CtaO 8-9)

No podemos negar a la historia y al mundo la esperanza que nos ha sido dada. Trasmitir a los demás y no retener para nosotros el tesoro que se nos ha confiado como franciscanos, es el gesto profético que se nos pide a favor de la creación y de la humanidad.

Nos sentimos comprometidos en el servicio al Evangelio, sin ahorrar ninguna energía personal y comunitaria, no rechazando ningún bien, no huyendo ante ningún desafío que se refiera al carisma en el que firmemente creemos. Estamos convencidos de que tal servicio se cumple realizando dicha labor en el ejercicio del trabajo pastoral, con el anuncio de la palabra y con el testimonio de la simple presencia franciscana. La raíz de nuestra evangelización es seguir las huellas de nuestro Señor Jesucristo. Es raíz y fundamento, de donde dimana la razón de ser de la fraternidad.

Los hermanos, desde la conciencia de ser testigos aquí y ahora del Cristo salvador y liberador, son enviados a los hombres y mujeres de nuestro mundo como servidores de los más desfavorecidos, y a denunciar todo lo que se opone al proyecto de Dios. Es propio pues de nosotros, en nuestra actividad misionera, promover la dignidad, el progreso y la liberación, tanto a nivel personal como institucional, y provocar al mismo empeño a los pueblos que aspiran a estos ideales.

Fr. Hermann Schalück, en su ya reconocida carta, afirmaba que la Misión “ad gentes” (nn.143-148) es una de las prioridades a la que debemos prestarle especial atención. Entendiendo hoy dicha misión, no desde el concepto territorial, sino desde el hecho de anunciar a Jesucristo allí donde no es conocido, ha sido negado, o se sienten indiferentes ante el significado salvador y liberador del Señor Jesús.

Cuando, como cristianos y franciscanos, nos referimos a la evangelización “ad gentes”, partimos del mandato de Jesús: “Id al mundo entero y predicad el Evangelio” (Mt 28, 16-20). Es el mandato explícito de Jesús de anunciar la Nuena Noticia a los que nunca han oído el anuncio del Evangelio o han perdido su primitivo vigor o la Iglesia está por ser.

Es el mandato de San Francisco (CtaO 9). Por eso, “todos los hermanos deben cultivar con generosidad esta conciencia misionera como parte integrante del propio carisma” (n 147). Será de nuevo la “itinerancia evangélica lo que conferirá a la evangelización una universalidad sin fronteras (n 148).

No podemos caer en el olvido de anunciar el Evangelio a estas comunidades, donde Jesucristo no es reconocido como Señor, pues esta labor resultó desde los comienzos de la Orden elemento esencial al servicio de la Iglesia.

La misión “ad gentes” ocupa un lugar preferente y particularísimo en nuestro carisma y es una de las prioridades a las que siempre debemos prestar especial atención (Cf. 1R 16; 2R 12,1-2). La Orden, cada vez, lo va manifestando con más ímpetu.

Los franciscanos tenemos necesidad de responder a la urgencia que en el campo de la evangelización “ad gentes” tiene la Iglesia, a través, sobre todo, de aquellos proyectos con los que la misma Iglesia y la Orden se han comprometido, dando prioridad a aquellos que poseen tradición y actualidad..

 

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II - NUESTROS MISIONEROS

Actualmente son 21 los misioneros con los que cuenta la Provincia:

• 16 hermanos en La Custodia de Tierra Santa
• 3 en Marruecos
• 2 misioneros en Perú.

Tierra Santa:
En mis contactos con los misioneros de Tierra Santa, cuando voy con grupos de peregrinos, o por la relación epistolar o Internet, sobre todo con Artemio, constato una mayor cercanía a la Provincia que va acompañada de un mayor conocimiento de la misma y curiosidad por saber acerca de nosotros, a lo que les ayuda el BIP, detectándose al mismo tiempo, con algo más de claridad, el sentido de pertenencia a la Provincia . Igualmente, por nuestra parte, nos sentimos orgullosos de que sean tantos hermanos en Tierra Santa y tan apreciados y reconocidos, y esto lo captan ellos y les agrada.

Gracias a ellos, particularmente a Artemio, por el hecho de ser Vice-Custodio, al menos en la Curia Provincial y en la Comisaría, sabemos bastante de su actual situación y cómo se encuentran en los momentos difíciles por los que está pasando Tierra Santa.

Los Palestinos cristianos lo están pasando muy mal y ello les está obligando a dejar sus comunidades de origen, algo que preocupa fuertemente a nuestro hermanos que allí trabajan. Están haciendo todo lo posible para evitar el éxodo de dichas comunidades de tal manera que la tierra de Jesús no llegue nunca a verse vacía de cristianos nativos.

A este respecto creo que el Hermano Artemio os dará una mayor y concreta información.

Marruecos:
Todos sabemos que son tres los hermanos residentes en Marruecos, repartidos entre Rabat y Casablanca. Debido a las características que va tomando nuestra presencia en este país y dentro de la Orden, creo que la información corresponde más a los hermanos que trabajan allí.

Selva amazónica del Perú:
Actualmente son dos los hermanos que trabajan allí. Ya saben que Monseñor Víctor de la Peña renunció al Vicariato y regresó a España. No obstante, hace un par de meses se ha incorporado a esta misión el hermano Daniel.

Como lo vengo haciendo durante estos últimos años, el verano pasado, como en anteriores ocasiones y por invitación de Víctor, tuve la ocasión de llevar a cabo una misión por poblados muy pobres y abandonados, a cuya misión se sumó también Pedro García y algunos nativos, pero tuve la ocasión de visitar y conocer el trabajo que desempeña Florencio y el lugar tan duro e impresionante donde desarrolla su labor.

También hace años que lo hace, Enrique Iglesias que pasa sus días por estas tierras en una labor bonita e interesante de contacto con algunas comunidades y prestando sus servicios técnicos en la instalación de algunos de los instrumentos que él mismo suele mandar por delante a fin de dar una mayor ayuda allí.

Y allá por enero se desplazó por una larga temporada el hermano José Antonio Naranjo, con el que todavía no he tenido ocasión de hablar acerca de su estancia en Flor de Punga.

Aquellas tierras tan pobres en todo, de gente buena, con un sentido muy acentuado de la gratuidad y cercanas. Desde aquí, y a través de proyectos y un movimiento de concienciación hacia la pobreza en el mundo que estamos llevando a cabo, trabajamos para poder ayudar a los misioneros en tantas cosas que les vienen muy bien para desempeñar con mayor seguridad el propio trabajo y hacer sentir a los demás que existe otro mundo posible.

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III - REUNIONES DEL SECRETARIADO INTERPROVINCIAL DE EVANGELIZACIÓN MISIONAL

• Durante El trienio dos son las reuniones al año que realizamos, si bien en febrero tenemos el Encuentro interfranciscano anual sobre misiones, que suele ser en Madrid.
• En las reuniones de junio solemos tratar, fundamentalmente, sobre la confección de la propaganda para el Día de las Misiones Franciscanas.

• En estas reuniones se pide a todos y a cada uno de los Secretarios que expongan brevemente cómo se lleva a cabo la propaganda en las casas, parroquias y colegios nuestros. En muchas de nuestras fraternidades parece que no lo toman muy en serio y en otros que parece que eso no va con ellos.

• Por lo que hace referencia a nuestra Provincia, la respuesta de nuestras fraternidades y la de las clarisas, al menos como información, e incluso como colecta, la respuesta es bien pobre.

• Pero, la mayor preocupación que he podido constatar en todos, incluso en aquellos que no tienen misiones ad gentes, es cómo poder ayudar a los misioneros en personal y medios.

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IV - ACTIVIDAD DEL SECRETARIADO DURANTE EL TRIENIO

1. Mantener una buena correspondencia epistolar con los misioneros, aunque a veces, se ha de confesar, el silencio es la respuesta más cotidiana que se da.

2. Todos los años, a finales de junio o principio de Julio, instalamos un rastrillo en el patio de nuestra casa de Cádiz, con el fin de colaborar en la financiación de algún proyecto que nos envían desde el Perú. Las personas siempre están informadas sobre los mismos a través de hojillas o carteles que confeccionamos, pero sobre todo actualmente por las páginas web

3. Durante los meses de julio y agosto tengo la ocasión de visitar algunos de los proyectos que están en marcha en el Vicariato, sobre todo en la parroquia de la Inmaculada de Flor de Punga, donde no sólo se constata la realidad del proyecto sino también las dificultades y las carencias que experimentan nuestros hermanos en aquella tierra a la hora de emprender algún proyecto de desarrollo.

4. Información epistolar sobre el DOMUND y la importancia del mismo se ha enviado a cada casa todos los años. Igualmente el Día de las Misiones Franciscanas, así como material de propaganda y litúrgico para la celebración.

5. Asistencia a las reuniones de Secretariado de Evangelización Misional de CONFRES.

6. Encuentro con la comunidad de jóvenes de Estepa a fin de satisfacer su deseo de colaboración con algunos de los proyectos de la amazonía peruana..

 

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V - PROPUESTAS PARA EL FUTURO

A nivel del trabajo realizado me siento satisfecho y esperanzado en lo mucho que queda por hacer. De cara a la Provincia he de confesar que andamos muy despacio en la revalorización de la importancia que tiene la animación misionera.

La impresión que percibo que se tiene sobre el Secretariado de Evangelización Misional es que se trata de una esfera de la Provincia que está ahí por imperativo legal, pero que, según mi opinión, no revela la importancia que la misma Orden da al campo misional.

A veces uno se siente algo perdido y desmotivado, aunque últimamente y gracias a la colaboración de los seglares, cada vez más intensa y enriquecedora, he de confesar que los ánimos se vienen arriba y la ilusión por el trabajo encomendado se rejuvenece. Me parece indispensable leer aquí, no obstante, el art. 57 de los EE.GG., donde se manifiesta la finalidad de este Secretariado, dice así: “se debe alentar el espíritu misionero en toda la Provincia y en todas las fraternidades, principalmente en las casas de formación, y además entre los miembros de toda la Familia franciscana, incluso entre los fieles”.

Sin embargo son varias las cosas que están pendiente de desarrollarse o bien de comenzar a ponerlas en prácticas, procuraré concretizar:

•  Pienso que se debe seguir trabajando en potenciar la dimensión misionera de la Provincia. Pero sabiendo que para ello es imprescindible el reconocimiento y la aceptación del valor de la acción misionera por parte de cada uno de nosotros, particularmente del gobierno de la Provincia.

•  Los EE.GG. 5,1 señala que el Secretario Provincial para la Evangelización misional debe asistir al Ministro Provincial en la promoción del espíritu de la evangelización misional, lo cual supone tambien el apoyo y el aliento que el Secretario ha de recibir del Gobierno de la Provincia en la labor misionera.

•  En consonancia con el espíritu del art. 57 de los EE.GG., procurar respetar el hecho de que este Secretariado sea el vehículo más idóneo de todo proyecto misionero que se realice en la Provincia, al menos que tenga conocimiento para que su Secretario pueda informar en las reuniones de los SIEM de CONFRES.

•  Seguir trabajando en el empeño de dar mayor seguridad y solidez al grupo de voluntarios para la solidaridad que ya existe y que tanto bien está llevando a cabo con su apoyo y colaboración.

•  Seguir trabajando en la preparación y adecuación de los proyectos que nos envían los misioneros, con el fin de presentarlos a las ofertas que diversas Instituciones hacen a través del año.

•  Sería enriquecedor conseguir que, una vez al año, lográramos una Convivencia de carácter misional para laicos y religiosos que lo deseen, buscando crear ese voluntariado misionero.

•  Seguir trabajando en la integración cada vez más de los seglares en los proyectos misioneros del Secretariado.

 

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VI - CONCLUSIÓN

Creo que una idea clara se ha podido sacar de todo lo expuesto acerca del Secretariado de Evangelización. Nos alegramos del espíritu misionero que se va despertando entre las gentes jóvenes, prueba de ello son las últimas experiencias misioneras que se están llevando a cabo.

Con todas las deficiencias que pueda tener nuestra Provincia, ello no es óbice para que nos sintamos identificados con la misma, nuestros hermanos misioneros les gusta hablar de su Provincia, sintámonos nosotros también gozosos de hablar de ellos, de su trabajo, de su desinterés por su lucha en un mundo mejor que ellos conciben desde el reinado de Dios. Alentémoslos en su constancia y perseverancia, sepamos acogerlos con alegría en sus visitas.

Finalmente quisiera reiterar que la importancia, que dentro de la Orden y de la Iglesia, tiene el trabajo misional, no haya alcanzado todavía entre nosotros un verdadero reconocimiento efectivo en una Provincia que nació con carácter misionero.

Interés y aprecio que se ha de manifestar, no sólo en el justo reconocimiento, sino también en un mayor interés en la ayuda a nuestros hermanos misioneros, por la formación misionera, y propiciar la realización de dicha vocación a los hermanos que lo deseen.

  Muchas gracias
Fr. José María Estévez , franciscano

 

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