Mensaje del Día de las Misiones
Franciscanas 2005

Domingo 19 de junio del 2005

A todos los que os relacionáis con nosotros: PAZ Y BIEN. Este Domingo, los Franciscanos de la Provincia Franciscana de Granada de Ntra. Sra. de Regla, celebramos el día de las Misiones Franciscanas, y este año bajo el lema “Partiendo y Compartiendo”, en el Año de la Eucaristía. Creemos que es una ocasión que se nos presenta para ayudarnos a revitalizar la dimensión la dimensión solidaria con los pobres que celebramos en la Mesa del Señor. Es un Jornada que nos brinda la oportunidad para reavivar algo tan esencial de nuestra vida cristiana y franciscana como es el sentido fraterno que brota de aquel compartir el pan con el Peregrino encontradizo y que se hace presente en todos nuestros hermanos más pequeños, se hace realidad en la vivencia de aquel “reproche” animador de “dadle vosotros de comer”. Es, sin duda, un momento privilegiado que nos permite convertir esta Jornada en un día de oración y deseo de colaboración por y con nuestros hermanos/as misioneros, religiosos/as y seglares, así como las comunidades en las que viven su fe y su misión, a fin de que, de esta manera, sintamos más intensamente la comunión, no sólo en el vivir bajo los principios inspiradores de Francisco y Clara, sino además, movidos y motivados en el reconocimiento y la vivencia de lo que da sentido pleno a nuestro ser y hacer, el trabajo por el Reino, como un constante celebrar, en el partir y compartir , lo que somos y tenemos, la muerte y resurrección de Aquél que para nosotros es sentido total de nuestra vida. En este caso con los hermanos/as que testimonian la presencia del Resucitado en aquellos territorios donde Jesucristo y su mensaje liberador-salvador no es conocido o va siendo olvidado de manera alarmante o, tal vez, la Iglesia no se ha desarrollado suficientemente.

En el Viernes Santo nos hemos acordado, particularmente, de nuestros hermanos de Tierra Santa y sus comunidades, están tratando de superar los momentos difíciles por los que pasan, pero se sienten con ánimo, como siempre lo han hecho, para seguir con alegría siendo presencia viva de Cristo allí en su tierra, ante una realidad que cada día les es más hostil. En esta Jornada de la Misiones Franciscanas queremos nuevamente acordarnos de ellos y de los otros hermanos que trabajan en Marruecos o Perú. Su presencia en estos diversos lugares es para nosotros, no sólo motivo de orgullo, sino también incentivo y alegría para continuar nuestra evangelización en nuestros respectivos lugares. Los recordamos hoy con mayor ilusión y de manera especial. La Iglesia, la Orden y la misma Provincia nos están continuamente proponiendo que propiciemos la colaboración de los laicos y trabajemos también con ellos en este campo misional.

Fruto de querer llevar acabo una mayor participación de los mismos, la Secretaría Provincial de Misiones y la Comisaría de Tierra Santa, han notado el apoyo de la Asociación Compromiso Maranathá, gracias a ello se ha podido subvencionar varios proyectos en Requena y Flor de Punga, en la amazonía peruana, así como un proyecto de electrificación de un colegio de niños deficientes que nos presentaron las Hermanas Franciscanas Misioneras de María de Ouazarzate (Marruecos). E igualmente ha propiciado la presencia de jóvenes y adultos en una labor social y educativa en la amazonía peruana. Buscamos responder a la insistente invitación que, desde toda la Iglesia, y particularmente, desde el propio sentido de ser del franciscanismo, se nos hace para que realicemos una nueva evangelización, donde, más que quedarnos en renovar los medios, nos empeñemos mayoritariamente en saber expresar nuestra fe con mayor fidelidad, en unas categorías, que no siendo ya las heredadas, integren las diferentes aportaciones culturales contemporáneas, y que nos permitirían responder con más claridad y prontitud a las verdaderas necesidades y angustias, satisfacciones y gozos del hombre actual.

Lograremos, de esta manera, al menos, penetrar más en una sociedad donde la indiferencia y la increencia van ganando terreno de forma doliente. San Francisco, movido por el Espíritu Santo, abraza al mundo entero haciéndose hermano de todos y de todo. Su método es el marcado por el Evangelio de Jesucristo. Él y los que le sigan deberán ser “heraldos del Evangelio”. Desde entonces, el mundo no tiene muros ni fronteras para los franciscanos. La Iglesia mostrará su vitalidad a través de su trabajo misionero, por su lucha para que el ser humano, allí donde esté, pueda conseguir su plenificación y realización ya desde ahora. Nos empeñamos en que Cristo, Señor del Cosmos y de la Historia, sea para nosotros el verdadero interprete de los acontecimientos que nos han tocado vivir y nos lleve, por la fuerza de su Espíritu, a una mayor identificación con su causa. Un saludo fraterno a todos y una oración por nuestros misioneros/as.

Cádiz a 15 de abril de 2005

 

Fr. José María Estévez
Secretario de Evangelización Misional


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Actualizado el 07-06-2005